«Mis raíces las arrancó el mar, pero aprendí a nadar»

25 de noviembre de 2017

Será que sólo tengo
un jardín de palabras unidas a un puñado
de buenas intenciones.

Raquel Lanseros.

Siempre fui un conjunto de circunstancias,
como las piedras en el camino, 
que aparecen y desparecen según las vapulee el viento.

Siempre fui, como Machado,
bueno en el buen sentido de la palabra bueno,
creí serlo, me educaron para serlo.

Siempre fui lo que otros dijeron,
no aprendí las palabras necesarias para ser,
tampoco las que necesitaba para sobrevivir.

Hoy, ya no es ayer, y tampoco soy lo que fui.
Hoy soy un puñado de circunstancias,
de intenciones que
-amargas por la erosión de vivir en este caduco mundo-
dejan sus rescoldos en mí y hacen que a pesar de la maldad, 
siga queriendo ser bueno, al menos,
con las palabras.  


21 de mayo de 2017



Mi madre siempre creyó inexorablemente en sus palabras.

Al principio, callaba y asumía,
como el perro que acude sediento
a un pozo estéril,
pero se sabe saciado por la presencia del foso.

Años más tarde, empezó a espetar algunos sonidos,
balbuceaba como un niño que aprende sus primeras palabras,
pero constantemente es reprimido por un adulto.

Pasaron los años y llegaron los primeros duelos:
perder una casa, perder unos hijos,
perder una familia,
perder la propia identidad.

Y a pesar del dolor,
como escombro tenaz, que se resiste a su ruina,
quiso construir sus cimientos de nuevo.

Pero ya era tarde,
había creído tanto en sus palabras,
las había acurrucado tanto
que habían impregnado sus ideas,
su persona,
su vida.

Ahora mi madre no es mi madre,
mi madre es la tonta, la puta y la mala madre
que mi padre la obligó ser.

18 de abril de 2017

Compañera de hoy, no quiero
otra verdad que la tuya, vivir
donde crezcan tus ojos
[...]
Alfonso Costafreda


Saberte de su piel,
de los escalofríos que incitan sus caricias,
de la saliva que impregna sus labios,
del flujo que florece en su sexo, 
y, quedarte, inexorablemente, 
con la rebelión que brota en sus ojos,
con esa mirada que abiertamente enfrenta a este desmadejado mundo.

3 de abril de 2017

Te lo debo todo


"la libertad también está en los ojos de quien te mira cuando tú ya no te ves"
Elvira Sastre




La vida hizo que se desvaneciera todo,
que nada tuviera ya sentido después de perder.
Perdí las ganas, la fe, las palabras;
me perdí,
me convertí en una insondable brecha,
llena de algas, herrumbre y cal.

El tiempo enturbió mi cuerpo,
redujo toda mi luz.

Pero, un día, su mirada, acurrucada en mis resquicios,
me devolvió la esperanza.

Él cree en mí,
yo me veo en sus ojos
y se hace la calma;
porque yo no sé dónde estoy,
pero él sabe cómo mirarme,
reconocerme,
y hacer que vuelva a encontrarme.

Y la vida, más fuerte y valiente, se levanta de nuevo.

27 de marzo de 2017

La música de mis zapatos

"Descalza de puntillas vuelto a tener diez años y a morirme 
por dentro de tanta soledad"
Elena Medel

Siempre disfrutaba de andar descalza, de oír como mis pies titilaban 
a cada paso,
en cada grieta.
Después, vino la edad y con ella,
nuevamente el desierto, el apagón,
el ansia, la comodidad.
Acompasaba mis miedos a las circunstancias del vacío.

Un día, alguien pretendió salvarme:
como quien corre con una cuerda atada en los tobillos y encuentra un cuchillo.
Pero la caída, era siempre hacia dentro.
Yo estaba deshabitada, era mi propia extrañeza y,
cada día,
más alejada de los espacios compartidos.
No había remedio,
ni voluntad,
solo vacío y mucha música interior. 

7 de marzo de 2017

Palabras

Yo soy de esas personas que tiene la necesidad de expresar con palabras los sentimientos. Sin embargo, hay otras que no saben cómo gestionar los vocablos y balbucean al soltar sus emociones; muestran torpeza en la gestión del sonido, en la selección de los términos, en la construcción de la frase sentimental. Y en ese momento, caigo en lo que complicadas que son las acepciones, en la complejidad que presenta el compromiso entre lo que uno piensa y lo que uno dice.

¿Por qué enmarañar el lenguaje? ¿Por qué buscar la expresión oculta? ¿Por qué no usar la sencillez, la claridad y la precisión? ¿Por qué cuesta tanto conectar las ideas con las palabras?

Quizá debamos combatir esta era de la incomunicación proclamando el amor por la palabra. Divulgando el disfrute de hallar el término concreto para el momento preciso. Quizá solo se trate de educar los ojos, los oídos incluso el tacto, el olfato y el gusto por sentir que cuando uno se pierde, se duele o siente frío, las palabras pueden ser el mayor cobijo. 

6 de febrero de 2017

Año nuevo

Entre tanto frío, tanto surco, tanto invierno,
un rayo de alegría entra en nuestra casa:
no siempre un atardecer equivale a la tristeza.